Santander 20.08.2015

Así nos luce Santander desde la Duna de Zaera al atardecer. 💙💙
https://flic.kr/s/aHski6oEmU

Por la costa de Cantabria: Cabo Mayor.

Y así es como un sábado que empezó lluvioso y desapacible se terminó convirtiendo en uno de esos días que acaban marcando el verano. Ayer descubrí mi nuevo sitio preferido en el mundo. Y quiero vivir allí.

https://flic.kr/s/aHskhKkhYs

Galería

BALI

Mi Bali es el de la cascada de Munduk, los arrozales de Jatiluwih y el de comer un “nasi goreng” riquísimo en la playa de Balangan mirando al mar. Creo que son esos tres lugares los que consiguieron que me enamorara perdidamente de aquella esquinita del mundo.

munduk
Munduk
IMG_0720
Arrozales de Jatiluwih
balangan
Playa de Balangan

La isla de los templitos y las motos, como la llamaba yo al volver, son un lugar y una cultura que merece la pena conocer. Fue mi primera vez en Asia, y desde entonces tengo claro que quiero volver. No sé si a Bali de nuevo, porque hay muchos sitios por descubrir, pero sí al menos a ese continente.

Al decir Bali siempre nos vienen a la cabeza paisajes paradisíacas, lujo y una tumbona en la playa. Pero la isla es mucho más que eso. Quien me conoce sabe que no me gustan las vacaciones de estar una semana tumbada al sol sin hacer más. Necesito conocer, patear y descubrir los mejores rincones del sitio al que viajo. Supongo que por eso mis viajes empiezan mucho antes de salir de casa. Foros, revistas, páginas web… leo y releo toda la información que cae en mis manos, investigo y organizo todo aquello que quiero conocer.

Esta vez no fue diferente. Recuerdo que en la agencia donde nos ayudaban a preprar el viaje la primera idea que nos dieron de alojamiento fue Nusa Dua. Para los que no lo conozcáis, es una zona relativamente nueva en el sur de la isla en la que se sitúan las principales cadenas hoteleras internacionales y los resorts. Para nosotras no era una opción. La isla tiene 145 kms. de largo y 80 kms. de ancho, pero las carreteras dejan mucho que desear y desplazarse de una punta a otra lleva horas, literalmente. Así que después de un par de días y una ardua tarea de investigación nuestras reservas pasaron a ser para dos días en Jimbaran, tres en la preciosa Ubud y las tres últimas noches en Seminyak.

Supongo que a uno le tiene que gustar esto de la preparación e investigación previa, y sobre todo que hay que tener tiempo para ello, pero la verdad es que en nuestro caso fue fundamental para como resultó. En uno de los foros encontré el contacto de Begoña, una chica de Vitoria que trabaja en una ONG para niños con discapacidad en Ubud y a través de ella fue posible descubrir la isla como lo hicimos. Begoña nos puso en contacto con Wayan, y me atrevo a decir sin miedo a equivocarme que es el mejor guía de la isla. Como bien cuenta, aprendió español con un cassette y unos cascos, y su manera de descubrirnos la isla, su isla, marcó la diferencia. Os lo recomiendo si vais a viajar allí.

Es imposible hacer un post corto con un viaje de estas características, y aún así me dejaré mil cosas atrás. Pasear por Ubud, los arrozales de Ceking, templos como Gunung Kawi (que a pesar de sus tropecientas escaleras para acceder es uno de los más bonitos de la isla), el lago Bratan o Tanah Lot; ver la puesta de sol desde Uluwatu o perderse en la caótica Kuta, los mercados, el regateo, las danzas y tradiciones, los colores, los olores, las ofrendas a los otros tantos dioses… hasta el cambio de divisa tiene su aquel en aquella parte del mundo. Y así mil detalles más que os podría contar.

ofrenda
Mujer llevando ofrenda en el templo Besakih
bali
Niña en el templo del Lago Bratan
danzas
Danzas en Uluwatu, Bali
gunung kawi
Templo Gunung Kawi
mercado
Flores para ofrendas en un mercado

Pero mejor que todo ello es que si tenéis la posibilidad algun día os animéis a conocer esa parte del mundo y esa cultura tan bonito y con tanto que ofrecer y enseñar.  Yo repetiré, seguro.

Uluwatu
Puesta de sol en Uluwatu
Minientrada

PARÍS

hijo de mimo.

París es para muchos la ciudad del amor, del arte, la de la luz o la moda.

Para mí París es la ciudad de Amèlie y la ciudad de la maravillosa historia “Hijo de mimo” de la película “París je t´aime”. Es el lugar elegido para la segunda oportunidad de Ethan Hawke y Julie Delpy en “Antes del atarceder” después de vivir su primer encuentro en las calles de Viena en una de mis películas preferidas.

Es la historia de uno de los libros que más me han gustado y emocionado, “La llave de Sarah”, en el que se aprende que la historia del pueblo judío tiene más escenarios de los que nos pensamos. Es incluso el escenario de uno de los únicos libros que no he sido capaz de terminar: “La elegancia del erizo”.

Seguro que París también es alguna canción que en este momento no recuerdo.

Pero sobre todas las cosas anteriores, para mí París es callejear por Montmartre y ver atardecer desde lo alto de las escaleras del Sacre Coeur. Ese es mi París, el que espero poder visitar de nuevo pronto. Hace ya más de 15 años de la última vez.

Ojalá.

Inmediatez

Quizá hoy no sea el día más fácil para volver a escribir en un blog de viajes, pero me apetece hacerlo.

Me apetece acordarme de todos y cada uno de los 150 pasajeros y tripulantes del vuelo 4U9525 de Germanwings. De ellos y sus vidas que se han cortado hoy de golpe por un tremendo accidente que nos ha estremecido a la mayoría. De sus familias, de sus amigos y de sus sueños e ilusiones. De sus historias.

No me apetece en cambio acordarme de muchas otras cosas que he leído hoy en las redes sociales y en los periódicos digitales. No quiero acordarme de las especulaciones, de los rumores, de las caras de los familiares que sufren que algunos periódicos han mostrado sin rubor. De los “expertos” que pasan de comentar la vida de Kiko Rivera a entender de motores como si fueran mecánicos de las mismas fábricas que los construyen. De querer ser los primeros en dar todas las noticias habidas y por haber en el mundo mundial olvidándonos de la ética, de la moral y los sentimientos de las personas. No quiero acordarme de los padres de esos 16 chicos que se han enterado por las noticias de que sus hijos iban en ese avión. De los periodistas que creen que tienen la verdad absoluta y que ese título les da carta blanca para abrir heridas a quien sea y como sea. De querer ser los primeros en dar la noticia aún sin importar si lo que se dice es verdad o mentira. De dictar sentencia sobre las cajas negras que nunca aparecerán solo una hora antes de que se encuentre la primera. De la era del todo vale en la que para bien o para mal nos encontramos. Tampoco de politizar un accidente de avión en el que se han perdido VIDAS HUMANAS. No quiero acordarme hoy de estas ni de muchas otras cosas.

Mi recuerdo va para esas almas viajeras que por el motivo que fuese subieron hoy a ese avión. Porque hoy hasta los tópicos suenan muy a tópicos, pero en ese avión podríamos haber ido cualquiera de nosotros.

Que descansen en paz.

Primera parada: Santander/Cantabria

He tardado un poco más de lo previsto en ponerme en marcha con el blog. Pero es que desde el 13 de octubre que hice la presentación oficial han pasado unas cuantas cosillas. La más importante de todas: ¡he empezado a trabajar! Son 6 meses nada más, pero menos es nada y además vuelvo a lo que más me gusta: el turismo. Esta vez no como otras de cara al público si no más en temas de gestión, pero igualmente interesantes. Me encanta el proyecto y aunque con fecha de caducidad, quien sabe lo que puede pasar por el camino. ¡Yo voy a por todas, que no se diga! Dicho esto, entremos en materia…

Siempre hay un punto de partida, un comienzo. El mío es Cantabria, donde vivo, y más concretamente Santander. Estoy completamente enamorada de mi ciudad y mi región, no vamos a negar ahora la evidencia, además de que a poco que sigáis mi Instagram o el resto de mis redes sociales las pruebas son irrefutables.

Cuando hablamos de viajar o de salir de viaje, parece que nos tenemos que ir a la otra punta del mundo para tener realmente la sensación de habernos movido, y se nos olvida que a veces con recorrer solo 50 kilometros por ejemplo, encontramos verdaderas joyas a un paso de casa. Por eso quiero que Cantabria sea una constante en el blog, porque me parece que a tiro de piedra tenemos sitios increíbles que descubrir y conocer y yo intentaré descubriros los que tengo alrededor. ¿Os he dicho ya que me encanta el sitio en el que tengo la suerte de vivir?

Desde los Collados del Asón hasta Picos de Europa pasando por el valle del Besaya o los pueblos y villas marineras, las posibilidades son enormes. A eso le sumamos que soy un poco culo de mal asiento y no me gusta estar mucho tiempo quieta en casa y ya tenemos la unión perfecta. Excursiones de montaña, días de “villaging” como dice mi amiga Bea, días culturales visitando algún museo o exposición interesante o simplemente una escapada con buenos amigos a comer o cenar por aquí. Muchas posibilidades que permiten otros tantos planes y que os iré contando en el blog. Y Santander, mi Santander, este lujo de ciudad que tenemos y a la que no siempre prestamos la atención que merece.

Y así, para romper un poco el hielo, porque al final esto es un blog y los blogs son para compartir, os lanzo una pregunta tanto para los que sois de aquí como para los que conocéis la ciudad (los que no habéis venido aún no sé a qué esperáis para visitarnos):

¿Cuál es vuestro rincón preferido de la ciudad? ¿Y del resto de la tierruca? Empiezo yo, para que no se diga:

De Santander mi rincón preferido sin duda alguna es la punta del faro de Cabo Mayor, sentarme al borde del acantilado a escuchar el sonido del mar y no pensar en nada más. Allí se le olvidan a uno todos los males. Me puedo quedar horas allí sentada que se me pasan como minutos.

Faro de Cabo Mayor

De Cantabria es más complicado, no puedo quedarme solo con uno así que hago un poco de trampa y digo dos: La playa y el mirador de Los Tranquilos, en Loredo y el Mirador de Santa Catalina, perdido entre las montañas de Liébana.

LoredoMirador de Santa Catalina

Os toca…😉

VIAJAR

Si alguien me pregunta que qué es lo que más me gusta hacer, mi respuesta es casi siempre automática: viajar. Supongo que por eso en su día decidí empezar la carrera de Turismo, porque necesitaba algo que fuese conmigo. Ese momento cambió muchas cosas y desde entonces he intentado siempre dedicarme a este mundo que me apasiona de una manera o de otra.

¿Por qué este blog ahora? Cierto que no es el primero que empiezo, pero sí es el primero que me ronda por la cabeza desde hace mucho tiempo, y el primero que realmente representa parte de lo que soy. Quiero tomármelo muy en serio y quiero que sea un espacio en el que poder hablar de viajes, experiencias y curiosidades relacionadas con el mundo del turismo y un espacio en el que compartir con vosotros opiniones y quizá quien sabe, incluso algún proyecto.

¿Por qué Viajando desde el Sofá? Porque representa mi situación actual. Tengo muchos destinos pendientes y otros muchos a los que me encantaría ir: Venecia (lo debo y lo cumpliré), Lisboa, Croacia, Costa Rica, volver a Asia y a EEUU… pero actualmente estoy buscando trabajo por lo que mi situación económica no me permite moverme más allá del sofá. Lo que no implica que no pueda soñar un poco despierta y pensar que algún día podré conocer esos destinos, y que mejor que ir preparándome ya para el “por si acaso”.

Espero que os guste el blog y que me acompañéis en esta interesante aventura que empieza aquí. Aprovecho parar dar las gracias a mis “beta testers” y a todos los que cada día me animáis a seguir y a pelear por conseguir mis sueños. ¡Gracias, de verdad!